miércoles, 20 de julio de 2011

Evítale a tu bebé el síndrome de abstinencia, prematurez, enfermedades de transmisión sexual, afección de talla y perímetro cefálico, entre otros problemas, no consumiendo drogas durante el embarazo


El consumo de drogas por la mujer durante el embarazo puede alterar el desarrollo físico y cognoscitivo del recién nacido, cuyo grado y severidad dependen de la sustancia, del momento y el grado de adicción.

Un estudio realizado en el Hospital General de Mexicali, Baja California, publicado en la revista científica Acta Pediátrica, mostró que 8.6 por cada mil recién nacidos vivos proceden de madres que consumieron alguna droga durante el embarazo.

En la investigación, el doctor Arturo Loredo Abdalá, jefe de la Clínica de Atención Integral al Niño Maltratado, del Instituto Nacional de Pediatría (INP), de la Secretaría de Salud, y uno de los autores del artículo, precisó que el consumo de drogas por parte de la madre durante la gestación provoca:

•    Síndrome de abstinencia en 25% de los casos estudiados, más frecuente con heroína;
•    Prematurez en 23.68%;
•    Enfermedades de transmisión sexual, 15.78%;
•    Afección de talla y perímetro cefálico en el 18.42%:
•    Abandono, en el 10% de los casos. 

Además, por lo general, la mujer embarazada adicta a las drogas tiene otros vicios como tabaquismo y alcoholismo, lo que agrava su situación.

Otros problemas que por lo general presentan las mujeres embarazadas adictas, es que su estado nutricional puede estar alterado y ser deficiente, pueden padecer alguna infección como hepatitis B, C o por virus de inmunodeficiencia humana (VIH), además de que frecuentemente llevan un mal control prenatal que perjudica al bebé.

Al analizar 76 recién nacidos expuestos a drogas, se encontraron siete casos de infección por hepatitis C en la madre y su hijo, de 20 que usaban heroína; cuatro de sífilis congénita y uno por virus de inmunodeficiencia humana.

Al evaluar el desarrollo de Síndrome de Abstinencia, en 19 de los 76 (25%) se observaron alteraciones neurológicas, trastornos vasomotores, metabólicos, respiratorios y gastrointestinales. En 48% de los casos la manifestación se expresó 48 horas después de la última dosis de la droga que ingirió la madre.

Toda esta problemática requiere atención médica especial, pues las consecuencias inciden en la madre, en el recién nacido, en la familia y en la sociedad, con el costo médico, emocional y económico que ello conlleva, precisó el especialista.

El doctor Loredo Abdalá señaló que el abuso de sustancias legales e ilícitas es un problema real, creciente y de efectos alarmantes en el consumidor y en las sociedades a las que pertenece. Este incremento es independiente de la edad, del género y de las condiciones social, económica o cultural del sujeto. En general este problema de salud pública toma en cuenta únicamente al usuario de las substancias y no el efecto sobre un hijo en gestación, la familia o la comunidad.

En la investigación, se destacó que cuando la mujer adicta se encuentra embarazada, se genera una agresión al producto in útero, lo que en el ámbito del síndrome del niño maltratado (SNM) se designa como abuso fetal.

En la frontera norte de México la frecuencia anual del consumo de drogas es de 7.45% y el incremento en la tasa de exposición es de 17.9 por mil nacidos vivos; 63% de las madres eran menores de 25 años y la droga más usada fue cristal (75%).

En esta región del país las madres gestantes consumieron más anfetaminas (cristal) que las señaladas en la Encuesta Nacional de Adicciones del 2002 como marihuana y cocaína. Su fácil disponibilidad y bajo costo pueden explicar este hecho.

Esta droga tiene efectos similares a los de cocaína: estimulante del sistema nervioso central, específicamente de la terminación presináptica. En los hijos de embarazadas adictas a esta sustancia, no hubo malformaciones congénitas. Sin embargo, el efecto vasoconstrictor e hipertensivo es capaz de ocasionar aborto, desprendimiento prematuro de placenta, prematurez o bajo peso al nacer. Ello puede explicar que 31 niños fueron prematuros y 24 tuvieron retraso del crecimiento intrauterino.

Finalmente, los investigadores destacan que ante esta realidad, es imperativo que se desarrollen programas de prevención, detección y atención integral cuando la futura madre es drogadicta.

Drogas en mujeres embarazadas
 
Cuando la mujer está embarazada, es muy importante que viva saludablemente, que coma alimentos nutritivos, haga ejercicio y descanse suficientemente. Las drogas ilegales al igual que las drogas legales como el tabaco y el alcohol, son todas peligrosas para una mujer embarazada, ya que pueden dañar su propia salud y la del feto comprometiendo el desarrollo prenatal. Las medicinas son sustancias que también pueden representar un factor de riesgo.
La mujer debe evitar toda clase de drogas a partir del momento que sabe está embarazada
 
Drogas y etapas de embarazo. Algunas drogas son dañinas durante todo el embarazo y otras en etapas específicas.

La formación de órganos
Muchos de los órganos del cuerpo del bebé se forman en las diez primeras semanas de gestación (dato calculado desde la fecha de la última menstruación). Durante esta etapa, algunas drogas como el alcohol pueden causar deformidades en el desarrollo del corazón, las extremidades y las facciones del feto.

El desarrollo prenatal

El feto comienza a crecer rápidamente después de la décima semana. Ciertas drogas pueden afectar los órganos que todavía están en desarrollo, como los ojos y el sistema nervioso.
Complicar el desarrollo normal durante esta etapa repercute en un bebé débil, pequeño y prematuro, con problemas de salud que implican tratamientos especiales y hasta la muerte a temprana edad.

El parto

De forma similar, el parto puede complicarse debido a los efectos de las drogas, presentándose dificultades para la madre y también en la salud del recién nacido.

El alcohol es una de las drogas más peligrosas para la mujer encinta, especialmente al principio del embarazo. En el cuerpo de la mujer, el alcohol se transforma en sustancias dañinas para las células que son absorbidas por el feto. El alcohol en cantidades abundantes aumenta el riesgo de nacer con defectos, como el "síndrome alcohólico fetal". Esto implica la formación de un cráneo pequeño, facciones anormales, retardo físico y mental. Beber al final del embarazo, impide el desarrollo físico del feto.No se sabe si el beber mucho o poco conlleva a los mismos resultados. El hecho es que representa un riesgo. Los médicos están de acuerdo en que la mujer debe abstenerse de tomar alcohol al momento en que decide embarazarse, o por lo menos al momento de saber que está encinta. La cerveza y los vinos también deben evitarse.

El Tabaco
 
Fumar durante el embarazo eleva el riesgo de un parto prematuro y de problemas de desarrollo del feto. La nicotina disminuye el apetito de la mujer durante la etapa en que debe subir de peso. Además, fumar reduce la capacidad de los pulmones para absorber oxígeno. El feto, privado de suficiente alimento y de oxígeno, tiene mayores dificultades para formarse y desarrollarse normalmente.

La marihuana 
 
Los estudios sobre el consumo de la marihuana por mujeres embarazadas no aportan datos concluyentes, ya que caso siempre esta droga se usa en combinación con otras como el tabaco y el alcohol. Se puede asociar a los casos de bebés bajos de peso y los partos prematuros.

La cocaína y los estimulantes (anfetaminas, extasy, etc.)
 
La cocaína (incluyendo el "crack") y las drogas estimulantes en general, reducen el apetito de la madre causando la contracción de los vasos sanguíneos. Esto aumenta los latidos del corazón y la presión arterial y se perjudica el desarrollo del feto; hay más probabilidades de un parto prematuro o que la placenta se separe de la pared del útero causando una hemorragia. Los bebés nacidos de madres adictas sufren de la misma dependencia a la droga. Los síntomas al nacer son temblores, insomnio, espasmos musculares y dificultad para mamar.


Los inhalables 
 
"Tolueno", el solvente orgánico utilizado en las pinturas y los pegamentos industriales causa deformidades semejantes a las provocadas por el alcohol. Con ciertas variaciones, todos los solventes orgánicos causan anomalías en los fetos.

La heroína y sus derivados 
 
El uso de estas drogas eleva el peligro de un parto prematuro, bajo peso, dificultades respiratorias, hipoglucemia y hemorragias en los tejidos de la cabeza del bebé.

Los bebés de madres adictas sufren las mismas consecuencias que los adictos a la cocaína y la metanfetamina. Síntomas adicionales son irritabilidad, vómito, diarrea y rigidez en las articulaciones.

Las mujeres que se inyectan drogas pueden infectarse con el virus del SIDA. Obviamente, el bebé queda inmediatamente contagiado.

Los medicamentos 
 
Los medicamentos tomados durante el embarazo tienen peligrosos efectos secundarios. Sin embargo, los beneficios para curar algún mal pueden superar los riesgos relacionados al embarazo. Es de suma importancia que un médico supervise la administración de medicamentos para aminorar los riesgos en el desarrollo del feto.


 

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